Virgen de la Caridad del Cobre

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La Virgen de la Caridad del CobreSanta María la Virgen, o la Virgen Mambisa es la patrona de los católicos cubanos…

Descripción

La Virgen de la Caridad del CobreSanta María la Virgen, o la Virgen Mambisa es la patrona de los católicos cubanos. Su imagen se encuentra en el poblado de El Cobre, en la provincia de Santiago de Cuba. Cada año, el 8 de septiembre se le rinde homenaje en ese sitio. La Virgen de la Caridad del Cobre es venerada en los cultos sincréticos afrocubanos como Ochún, la diosa del amor y del dinero, dueña de las aguas dulces. La imagen de la Caridad del Cobre está vinculada a la historia patria, pues acompañó a las tropas del Ejército Libertador en los campos de guerra contra la colonia española.

Alonso de Ojeda y los primeros conquistadores de Cuba pretendían imponerse a los indios. Estos los repulsaron y los españoles tuvieron que huir atravesando montes y ciénagas para salvar sus vidas. Así llegaron al poblado indio de Cueiba en la zona de Jobabo. Los indios al verlos en tan mal estado tuvieron compasión de ellos y les auxiliaron.

En agradecimiento Alonso Ojeda construyó una pequeña ermita con ramas de árboles, posiblemente la primera en suelo cubano. Allí colocó una Imagen de Nuestra Señora que era su preciada pertenencia. Cumplió así el voto que había hecho de entregar la Imagen si salía salvo de aquella situación. Enseñó a los indios a decir el «Ave María» y aquella expresión se propagó tan rápido entre los indios que mas tarde Cuba se llegó a conocer como la isla del «Ave María». No hay razón para pensar que fuese aquella la imagen de la Virgen de la Caridad que se aparecerá después. Pero la Virgen ya se hacía presente en Cuba preparando el camino.

Oración para todos los días

Acordaos, oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que haya acudido a Vos, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, oh Virgen, Madre de la vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vuestra Santísima presencia soberana. No desechéis oh purísima Madre de Dios mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas favorablemente. Así sea.

Medidas: 15 cms

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